Llueve como
si fuera Macondo en Buenos Aires. Los días grises en el alma y en corazón no
paran. Ayer vino a buscarme en medio de esta ciudad hecha ruinas. Lloraba mucho
y me gritó que íbamos a llegar tarde a algún lugar. Lloraba desencajada, caía
tanta agua de sus ojos como el agua que desciende ahora sobre la ciudad. Era su
alma un poco Macondo, era su alma un poco Los
funerales de la Mamá Grande. Mi renguera no me permitía correr a la
velocidad que me pedía. Es que son unos días tristes, unos días tristísimos. Al
final nos dimos cuenta de que tarde, pero nos íbamos de ese apocalipsis en
ruinas.
jueves, 10 de mayo de 2018
lunes, 30 de abril de 2018
viernes, 27 de abril de 2018
La verdad
Estoy esperándote
para reventarte la cara
Estoy acá
con el corazón roto en la una mano y en la otra mano una piedra
Una piedra
para sacarte la sonrisa y la alegría de la cara
Si esa
alegría que te da no verme más
Esa alegría
de tu vieja al saber que no iré nunca más a su casa
Esa alegría
que me mostraste, cuando yo entre lágrimas, te suplicaba que no te vayas
Si un día
vuelve a salir el sol
No será
para ti
Para tu
corazón anciano
Para tu
corazón que no sabe estar feliz
Yo de noche
Quiero volar
martes, 13 de septiembre de 2016
Te convierto en muñequito de papel "no puedo verte triste porque me mata
tu carita de pena mi dulce amor"
¿Bailamos?
Un día triste, de esos días tristísimos. Es que no hay río debajo del puente.
y
mi intuición se macera en tu semen
mi intuición: la gorda que se mece en la puerta con una escopeta entre las moscas y la espera
¿cachas? ¿entendés? ¿capisci?
Sale el sol
cabreate un poquito conmigo y usemos el tutu azul
el río de la plata azul
para qué buenos aires
para qué
mi corazón es un
Tamizado de personas
solo que el colador no sirve
y yo cocino lento
es que de donde yo soy
de la parte más alta y más ancha del mundo
"la perdida como sentido de un destino"
¿entiendes lo triste que es todo?
un respiro terrenal
no he tenido la necesidad de odiarte
porque al final de todo
"los payasos se aparecen
tan frágiles como vos y yo"
tu carita de pena mi dulce amor"
¿Bailamos?
Un día triste, de esos días tristísimos. Es que no hay río debajo del puente.
y
mi intuición se macera en tu semen
mi intuición: la gorda que se mece en la puerta con una escopeta entre las moscas y la espera
¿cachas? ¿entendés? ¿capisci?
Sale el sol
cabreate un poquito conmigo y usemos el tutu azul
el río de la plata azul
para qué buenos aires
para qué
mi corazón es un
Tamizado de personas
solo que el colador no sirve
y yo cocino lento
es que de donde yo soy
de la parte más alta y más ancha del mundo
"la perdida como sentido de un destino"
¿entiendes lo triste que es todo?
un respiro terrenal
no he tenido la necesidad de odiarte
porque al final de todo
"los payasos se aparecen
tan frágiles como vos y yo"
viernes, 29 de enero de 2016
jueves, 17 de septiembre de 2015
Hace tiempo que no eres niña
No es la primera vez que esto se siente frágil
como si nunca hubiera existido
como si no hubiera final posible
La tarde luminosa me hace sentir tranquila.
¿De dónde salen los perros que te muerden?
Pasa el tiempo
no sé si las punzadas son más frágiles
porque yo siento menos
porque te quiero menos
como si nunca hubiera existido
como si no hubiera final posible
La tarde luminosa me hace sentir tranquila.
¿De dónde salen los perros que te muerden?
Pasa el tiempo
no sé si las punzadas son más frágiles
porque yo siento menos
porque te quiero menos
martes, 3 de marzo de 2015
La Plaza Manuel Belgrano
Hace días que morían palomas en la Plaza Manuel Belgrano. Cada día se encontraban palomas muertas cerca del patio junto al sector de juegos de la iglesia que está en frente de la plaza. Yo no había percibido este fenómeno hasta que me senté a esperar a Bárbara y puse mi mano sobre el cuerpo inerte del animal. Sentí milimétricamente cada parte de su esqueleto, sus plumas. Grité y llamé la atención de la gente, como me había ruborizado y no quería pasar más verguenza fui a sentarme al otro extremo de la entrada de la iglesia. Percibí que un hombre pequeño, morocho, vestido de negro que cojeaba me miraba, traté de alejar mis ojos de los suyos pero de vez en cuando mientras revisaba la basura me miraba. Los violetas y naranjas inundaban la plaza, era el fin del día. De pronto, el morocho sacó una radio de la basura, se preguntaba si servía. En medio de su monólogo sobre la supervivencia del artefacto pasaron dos chicas que se besaban, los besos sonaban, se veían lenguas. Yo miraba con placer el vaivén de sus manos en sus cabellos, luego vi el radio del morocho sobre una de ellas. Primero sobre su nuca, la otra gritaba, vi salir volando todos sus dientes, volaba sangre y muchos gritos. Días después se supo que no era la primera vez que el tipo mataba. Además de los crímenes, le confesó a la policía que envenenaba a las palomas para que no le contaran a Dios lo que él hacía.
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